Después
de leer El tiempo entre costuras, primera novela de María Dueñas, que fue una lectura
muy agradable, estaba deseando leer esta su segunda novela, que me ha
sorprendido, pues me ha parecido muy diferente de la primera de sus novelas, pero
que también me ha gustado mucho, aunque eso ya os lo contaré en mis
impresiones, de momento os dejo con los datos de la novela:
Datos técnicos:
•Autor: María Dueñas
•Editorial: Ediciones Planeta Madrid,
S.A.
•Encuadernación: tapa dura con sobrecubierta
•Núm. Páginas: 511
•Año de publicación: 2012
•ISBN: 978-84-9998-178-9
La autora (de la solapa de la novela):
María Dueñas, (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa y profesora titular en la Universidad de Murcia, actualmente en excedencia. A lo largo de su carrera profesional ha impartido docencia en universidades norteamericanas y participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales. En 2009 irrumpe en el mundo de la literatura con El tiempo entre costuras, traducida a más de veinticinco lenguas, esta novela, que ha cautivado por igual a lectores y crítica, se ha convertido en el gran éxito editorial de los últimos años
Sinopsis (de la contraportada):
Misión Olvido cruza
fronteras y tiempos para hablarnos de pérdidas, coraje, segundas oportunidades
y reconstrucción. Una historia luminosa a caballo entre los años cincuenta y el
fin del siglo XX que transita por España y California desplegando intrigas
imprevistas, amores entrecruzados y personajes cargados de pasión y humanidad.
Dice María Dueñas en la
contraportada: Tres años después de la publicación de El tiempo entre costuras,
vuelvo a llamar a las puertas de los lectores con la historia y la voz de una
mujer. Una mujer contemporánea cuya estabilidad aparentemente invulnerable ha
saltado de pronto por los aires. Se llama Blanca Perea y ha decidido huir.
Personajes:
Blanca Perea, 45 años, profesora universitaria, con una carrera consolidada y con un buen currículum.
Una mujer dura y luchadora que a fuerza de sufrimiento y privaciones ha
construido un hogar que ella cree muy sólido, y que cuando pensaba que estaba
en un momento dulce de su vida, sorpresivamente todo cambia y se halla en una situación
insoportable, por lo que decide marcharse lejos, huir de la amargura que está
viviendo.
“-Tú estás muy tocada, hermana, pero que muy tocada -prosiguió
arrolladora-. A ti toda esta historia de la espantada de tu marido te ha afectado
la chola mucho más de lo que tú te crees.
Pero ¿dónde está ese cuajo que tú siempre le has echado a la vida? O sea, que el muy desgraciado te la pega
durante meses; después de la noche a la mañana, te anuncia que se va a vivir
con la otra y al poco te enteras de que ella está embarazada probablemente
desde antes de que él te plantara a ti.
Y, como premio por lo bien que se ha portado contigo, tú le dejas que se
marche de rositas y que haga con tus cosas lo que le salga del alma. Que venda tu casa, que te deje en la puñetera
calle mientras te largas a California tan a gustito, de vacaciones, a
celebrarlo… ¡Despierta, Blanca, hija mía! ¡Vuelve a ser la de siempre,
despierta de una vez, por favor!” (Pág.
98)
Y, huyendo de su
desconsuelo, acepta una beca en una pequeña universidad californiana de Santa
Cecilia, para catalogar el legado de un profesor español Andrés Fontana, que había
muerto veinte años antes y que desde entonces estaba abandonado en los archivos
de esa universidad.
Daniel Carter, a pesar de pertenecer a una familia
adinerada y culta tuvo que trabajar muy duro
para poder hacer la carrera que le gustaba, ya que sus padres al no
estar de acuerdo con su elección le retiraron totalmente su ayuda económica y
emocional, abandonándole a su suerte. En la universidad de
Santa Cecilia (California) conoció a Andrés Fontana del que fue alumno y más
tarde amigo. Actualmente es profesor
de la universidad Santa Bárbara, aunque se encuentra disfrutando de un año
sabático, mientras termina de escribir un libro de narrativa española de fin de
siglo.
“No quiero alargarme, que el pavo está ya pidiendo a gritos que nos lo
comamos de una vez. Hoy es el día de
Acción de Gracias y creo que todos los presentes, a pesar de lo que el pasado
nos haya hecho sufrir, tenemos muchas cosas por las que expresar nuestra
gratitud. Lo que no tengo tan claro es a quien se la tenemos que hacer llegar,
porque eso es cuestión personal de cada uno. Pero, pensando sobre ello, sobre a
quién podríamos hoy dar gracias todos juntos, he recordado una vieja canción
que a Rebecca le encantaba en los viejos tiempos. Una canción que está en un disco grande y
negro que sé que a veces ella pone en
ese cacharro que tiene en el sótano.
Porque en sus noches raras, por si no lo sabéis, chicos, vuestra abuela
también canta y baila por la casa, con la música a todo volumen y en camisón. Sí, sí, no os riais: espiadla de madrugada,
ya veréis. Esta canción de la que os
hablo la cantaba hace siglos otra abuela también un poco loca que se llama Joan
Baez, que la tomó prestada a su vez de otra abuela loca que se llamaba Violeta
Parra. La canción tiene la letra en
español y se llama Gracias a la vida. Y, en resumen, viene a dar gracias por
todo lo que nos ayuda a ser felices cada día.
Los ojos para ver las estrellas, el abecedario para componer palabras
hermosas, los pies para recorrer ciudades y charcos y todas esas cosas
cotidianas, en fin, de las que algunos ya carecen y por las que debemos estar
agradecidos los que aún tenemos la suerte inmensa de poder mantenerlas” (pág.
253)
Andrés Fontana, Nacido en un pequeño pueblo de la Mancha, su familia vivía en la miseria pero tuvo la suerte de
que la señora para la que trabajaba su madre, como sirvienta, le pagase los
estudios. Un día con 16 años salió del
pueblo –a donde no regresaría nunca más-
hacía Madrid, en donde curso estudios, primero el bachillerato y después
universitarios; al terminar éstos, pidió
una beca para pasar un año en Estados Unidos, pero cuando iba a volver estalló en
España la guerra civil y se quedó allí para siempre. Vivió en Santa Cecilia (California), donde
fue director del departamento de lenguas modernas de la universidad de ese
lugar, hasta su muerte en accidente de
coche, en 1969, cuanto contaba 56 años. En sus últimos años de vida estaba escribiendo
y buscando documentación relativa a la fundación de las misiones franciscanas que forman el Camino Real en California
Luis Zarate, actual director del departamento que anteriormente ocupó Fontana, de unos 40 años, atractivo, hijo de una psicóloga
chilena y de un traumatólogo santanderino.
Rebecca Cullen, ocupa el puesto de secretaria del departamento en la universidad de Santa
Cecilia, esta cerca de los sesenta pero sigue siendo una mujer eficiente y muy activa.
Es una buena amiga de Daniel Carter al que conoce desde su juventud. Entre ella
y Blanca, se consolida una buena relación, llegando a ser el gran apoyo de
Blanca.
“…las tres, sin embargo, habíamos resbalado
y caído al barro en algún momento inesperado.
A las tres un mal día nos dejaron de querer, Ante el abandono y la
incertidumbre, frente al desamor y la crudeza irreversible de la realidad, cada
una se defendió como pudo y batalló con las armas que tuvo a su alcance. Con buenas o malas artes, con lo que el
intelecto, las vísceras o el puro instinto de supervivencia nos pusieron a mano
a cada cual. El reparto de talentos
siempre fue arbitrario, a nadie le dieron a elegir. Rebecca había tenido la
entereza moral para superarlo y, tal
como ella me acababa de hacer ver, yo estaba abriéndome camino sin saber de
todo adónde acabarían mis pasos por llevarme.
Darla, por su parte, jamás lo logró.
Como un pobre animal maltrecho se refugió en su caverna sin curar nunca
sus heridas, confundiendo la simplicidad dela naturaleza humana con una traición
rastrera o una maquiavélica empresa en su contra, sin asumir que el amor es voluble,
extraño y arbitrario, carente de entendimiento y racionalidad” (Pág. 498)
Escenarios:
El camino real de california. El Camino Real discurre
por la Alta California a lo largo de 996 km y está jalonado por 21 misiones,
distanciadas entre sí por no más de un día de viaje en mula. Fray Junípero
Serra fundó la primera de ellas, San Diego de Alcalá, el 16 de julio de 1769.
En la actualidad, y después de ser rescatadas de la ruina y el abandono, todas
están en buen estado y son visitables. Algunas tienen un uso turístico, y
otras, educativo.
1. San Francisco de
Solano (1823).
2. San
Rafael Arcángel (1817) 3. San Francisco de Asís (1776).
4. San José (1797).
5. Santa Clara de Asís (1777)
6. Santa Cruz (1791).
7. San Juan Bautista (1797).
8. San Carlos Borromeo de Carmelo (1770)
9. San Antonio de Padua (1771).
10. Nuestra Señora de la Soledad (1791).
11. San Miguel Arcángel (1797).
12. San Luis Obispo de Tolosa (1772).
13. La Purísima Concepción (1787).
14 Santa Inés (1804).
15. Santa Bárbara (1786).
16. San Buenaventura (1782).
17. San Fernando Rey de España (1797).
18. San Gabriel Arcángel (1771).
19. San Juan Capistrano (1776).
20. San Luis Rey de Francia (1798).
21. San Diego de Alcalá (1769).
Madrid. En el año 1958, Daniel Carter viene a nuestro país para hacer su tesis sobre Ramon J. Sender. A través del periplo de Daniel
en España, la autora nos describe como se vivía en esa época, primero en
Madrid donde éste se aloja en la casa (una portería en la zona de la calle
Princesa) de Antonia, la ya viuda de Marcelino, que anteriormente habían acogido al profesor
Zarate
![]() |
Madrid - Puerta del Sol - año 1958 |
y llega a esa ciudad en tren,
en un vagón de tercera, en el que se mezcla con los demás viajeros que le
ofrecen su comida y la bota, la autora
se extiende con todo lujo de detalles sobre la ciudad, los habitantes, las
relaciones entre los americanos de la base y los nativos del lugar, el clasismo
que imperaba entonces y nos relata incluso la situación política del lugar, y los acontecimiento de la rebelión cantonal
que en el libro se cuentan.
![]() |
Cartagena - Proclamación del Cantón |
Opinión:
La novela se estructura
en 45 capítulos que se van alternando entre las tres historias, la de Blanca
Perea, la de Daniel Carter y la de Andrés Fontana, acaecidas en distintas épocas.
Cronológicamente, la más
lejana la de Andrés Fontana, nos cuenta sus primeros años, en su humilde hogar
familiar en un pueblo de La Mancha, del que salió para estudiar en Madrid, nos
cuenta como era la vida allí, de sus padres, el minero y ella criada en la casa
de una mujer rica que le dejo en herencia los fondos para que pudiese estudiar,
y de cómo llego a California.
Entrelazada aparece la historia
de Daniel Carter, alumno y amigo de Fontana, para mi gusto el verdadero
protagonista de esta novela. Una vida en la que poco a poco se nos desvela el
gran drama que ha vivido.
Y la mas reciente, la historia de nuestra protagonista Blanca
Perea, que llega procedente de Madrid a Santa Cecilia, huyendo de una situación
insostenible que no quiere, ni sabe, como afrontar, y que espera que allí podría superar. A Blanca, en las primeras semana le cuesta socializar, aunque poco a poco y ayudada por Rebecca, la secretaria del departamento, va resurgiendo para afrontar su nueva vida.
Es una novela que atrapa en la que los sentimientos están a flor de piel, un alegato a la
reconciliación, a la superación; es muy sentimental aunque no propiamente
romántica. Se lee despacio, María Dueñas que maneja la pluma de una forma magistral, nos hace saborear los diálogos y nos lleva, sin perder la atención, por los giros en los que
nos va introduciendo de una forma totalmente natural.
Los personajes están muy
bien elaborados, lo que los hace muy creíbles, que hace que los notemos muy cercanos y se nos muestran como seres de carne y hueso, con sus contradicciones, sus bondades y sus maldades, de algunos
de ellos nos enamoramos incondicionalmente desde que los conocemos y otros, sin
embargo, se muestran más lejanos por lo que nos resulta más difícil empatizar,
pero de todos ellos resalta su humanidad.
Los escenarios, están descritos
de una forma muy minuciosa, se nota el cariño de la autora especialmente cuando
habla de Cartagena, también la vida en la pequeña y placida localidad de Santa
Cecilia, donde Blanca se establece, en la que salen a relucir los problemas de
la especulación urbanística.
Misión Olvido, es un
título que, en mi opinión, tiene dos sentidos, es el nombre de la misión que Andrés Fontana
estaba buscando y también es el objetivo que Blanca Perea busca con su largo
viaje.
Una novela, de la que,
como dije al principio, he disfrutado.
Ahora a esperar que María Dueñas nos ofrezca una nueva obra