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martes, 2 de abril de 2013

La vida imaginaria - Mara Torres


Esta novela es una de las dos que me regalo mi mujer por mi cumpleaños.  Viendo que últimamente solo leía novela negra de suspense o policíaca,  por su cuenta y riesgo decidió que, momentáneamente, me vendría bien cambiar de estilo; en principio no me hizo mucha gracia, pero después me he alegrado de su decisión ¡Qué sabias son las mujeres…!

Datos técnicos:

Título: La vida imaginaria

Autora: Mara Torres

Editorial: Planeta

ISBN: 978-84-08-03142-0

Páginas: 256

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta



La autora:

Mara Torres nació en septiembre de 1974 en Madrid. Es Licenciada en Periodismo y además ha cursado estudios de postgrado y doctorado en el Departamento de Lengua y Literatura de la UCM., así como Literatura Comparada en la Facultad de Filología de la misma universidad.

Desde que en 1994 dirigiese un programa de radio universitario, su carrera laboral se ha alimentado prácticamente en este medio, trabajando en la cadena Ser (en la redacción del programa Hoy por Hoy de Gabilondo, en Hola Madrid y La Gran Evasión). Más tarde dirigió el programa A contraluz y después Hablar por hablar, que le ofreció la posibilidad de escribir un libro, titulado de la misma manera, donde recopiló una sucesión de anécdotas  surgidas a través de las conversaciones mantenidas en el programa. Después le seguiría un libro de relatos, Sin ti, con el que se convirtió en finalista del Premio Setenil. En la actualidad presenta La 2 Noticias, en Televisión Española. La vida imaginaria, finalista del Premio Planeta 202, es su primera novela.

Sinopsis (facilitada por la editorial):
¿Qué pasa por tu cabeza cuando la persona a la que quieres se va? ¿Qué haces con tu vida cuando tienes que pensarla otra vez? ¿Te la inventas? El mundo de Nata se llena de preguntas cuando Beto la deja. Pero el tiempo no se detiene, y los episodios que Nata cuenta de su propia historia la van llevando hacia un lugar donde todo vuelve a ser posible. Novedosa y contemporánea, esta novela tiene el nervio de un relato confesional, divertido y emocionante. Pero, por encima de todo, descubre a Fortunata Fortuna, un personaje fascinante que ha venido al mundo de la ficción para quedarse.

Personajes:
Fortunata Fortuna, también Nata, es una joven brillante que ha triunfado en el mundo laboral como publicista, pero su vida no ha sido nada fácil y, cuando ella creía que había encontrado a su príncipe azul éste, sin previo aviso,  la abandona y todo su mundo se viene abajo.

Pero Nata no quiere verlo y sigue pensando en que volverá y  aunque su familia, sus amigos y compañeros –terapeuta incluida- intentan abrirle los ojos, se niega a reconocerlo.

A través de lo que Nata nos cuenta, conoceremos al resto de los personajes, sus amigos, sus compañeros del trabajo a Beto, su ex novio, pero ella es la protagonista única de esta historia.

Impresiones:
Aunque el argumento de esta historia no puede ser más corriente, la típica historia de amor-desamor, de las que damos un pisotón y nos aparecen a cientos, esta novela tiene algo especial, y es que Mara Torres ha expresado de una forma tan sencilla, tan coloquial, que hasta las escenas más extravagantes no resultan extrañas… es más, casi diría que las ves adecuadas a la situación en la que Nata, la protagonista se encuentra.

En esta novela acompañamos a Nata viviendo ese “duelo” que toda pérdida conlleva, con sus esfuerzos por adaptarse a su nueva situación y  suspiramos de alivio cuando comienza a superar sus temores…

Es una novela que engancha, yo la leí de un tirón, en una tarde-noche, empiezas a leerla y te metes tan de lleno en su trama que no ves el momento de dejarla y cuando la terminas te deja una sonrisa en la boca.

Grabado de Antonio Alvarez Gordillo
“Hoy por la noche no podía aguantar más y, antes de dormir, he ido volando con mi cama hasta tu casa y me he presentado allí sin avisar. He entrado por la ventana, he aparcado la cama en tu salón y me he quedado a ver qué hacías. Tú te has levantado del sofá, has puesto música en el iPad, te has encendido un cigarro y has ido a la cocina a ponerte una copa. He sonreído. Se ve que no has cambiado mucho tus hábitos desde que no estás conmigo. Cuando has vuelto de la cocina te has acercado a la mesa del ordenador, has tecleado tu clave, te has sentado en la butaca y has sacado del cajón uno de tus cuadernos. Yo me he quedado muy quieta en mi cama, observándote sin hacer apenas ruido y cuando ya estabas completamente enfrascado en tus dibujos he empezado a hablar”.